Desde hace unos años se nos ha deja claro por parte de las autoridades y técnicos en educación que el libro en papel es de “catetos” y que Castilla la Mancha está por encima del papel y de los libros “de verdad”, dejándonos a un lado al gremio de libreros, por parte de todos los actores incluso las editoriales que no cuentan con nosotros ni para la distribución de libros digitales.
Ya se que los libreros solo queremos vender libros de texto y somos una panda de ignorantes que no sabemos de educación y menos de comprensión lectora. Ya hace más de 6 años que desde la consejeria de Educación de Castilla la Mancha se nos comunicó que el futuro de la educación en Castilla la Mancha era sin libros de texto en papel y siguen ere que ere. Además los libreros no estamos capacitados para hablar de ellos y ni se nos invita a participar en este debate unilateralmente abordado por la consejeria.

Ni mucho menos somos los encargados de saber más allá que los expertos de la educación Castellano Manchega pero me gustaría Sra Consejera Rosana Rodríguez Perez que se lea los siguientes artículos:
Las escuelas suecas dan marcha atrás en el uso de pantallas y vuelven a los libros de texto
¿Ha ido Suecia demasiado lejos en la digitalización de sus escuelas? Eso es lo que piensa el gobierno de centro-derecha, que culpa a las pantallas del descenso del rendimiento de los alumnos. Se destinarán 60 millones de euros a reequipar las aulas con manuales en un país donde los niños están expuestos a las pantallas desde la guardería.
Será que los niños castellanomanchegos son más listos que los suecos o que nuestros políticos más aún!
En el reino de taifas de la educación regional donde cada comunidad autónoma interpreta las leyes a su libre albedrío , ya hay comunidades que han parado o matizado sus programas digitales de la educación en Castilla la Mancha siempre seremos los últimos.
Lo que parece evidente es que los libreros seguiremos sin poder opinar , y que tienen que pasar unos cuántas legislaturas para llegar a la conclusión de Suecia… pues ni Rosana ni su equipo van a dar su mano a torcer después de los miles de millones gastados en pantallas rotas y mal utilizadas en los centros castellanomanchegos.
Sentido común y que en la educación de nuestra futura sociedad debían opinar no solo los políticos si no toda la sociedad con un criterio claro de a donde se quiere llegar. Más importante que unas herramientas digitales o analógicas hace falta un montón de cosas entre ellas hablar con los libreros papelero de Castilla la Mancha que nos queda mucho por aprender, pero si nos gustaría que las generaciones venideras valoren más nuestras librerías de la mejor forma acudiendo a ellas a comprar y descubrir nuevos libros “de verdad” no tras una pantalla.